Proteger la casa
El mando del garaje y quién entra de verdad
En un garaje de cuarenta plazas hay siempre más mandos que plazas. Nadie sabe cuántos ni de quién son. Ésta es la parte aburrida de la seguridad de un garaje, y es la que de verdad funciona.
El problema del mando de toda la vida
El mando clásico manda un código fijo y el receptor abre a quien lo emita. No lleva registro y no se puede dar de baja uno solo. Con los años, los mandos se copian en cualquier ferretería, se quedan en coches vendidos, en manos de inquilinos que se fueron y de la empresa que hizo una obra en 2015.
Consecuencia práctica: el día que hay un robo, la puerta suele estar intacta. No la forzaron, la abrieron. Y por eso la primera medida útil no es una cámara, es saber cuántos mandos hay dados de alta.
El inventario, que no cuesta dinero
- Pedir en junta una lista de mandos por plaza, con nombre y número de serie.
- Fijar un máximo por plaza y un precio por el segundo o el tercero.
- Escribir en el acta que, al vender o al terminar un alquiler, los mandos se devuelven al administrador.
- Reprogramar el receptor y volver a dar de alta sólo los mandos declarados. Los que nadie reclama dejan de abrir. Es incómodo un fin de semana y limpia diez años.
Lo que se compra cuando se cambia el sistema
- Mandos de código evolutivo: cada pulsación manda un código distinto. No se copian por escucha y se dan de baja uno a uno.
- Tarjeta o llavero de proximidad: igual de gestionable y más barato de reponer.
- Móvil por bluetooth: cómodo, dependiente de una aplicación y de una empresa que puede desaparecer. Pregunta qué pasa si el proveedor cierra.
- Lectura de matrícula: la puerta se abre sola. Es la más cómoda y la que más cuidado exige, porque una matrícula es un dato personal y el sistema guarda quién entra y a qué hora.
Ese último punto no es un detalle. Un sistema que registre matrículas o imágenes es un tratamiento de datos personales sujeto al Reglamento General de Protección de Datos y a la Ley Orgánica 3/2018: hace falta un responsable —la comunidad—, informar con el cartel correspondiente, limitar quién consulta los registros y no guardarlos más de lo necesario. El administrador no puede enseñarle a un vecino a qué hora llegó otro.
Qué mayoría hace falta en la junta
Depende de cómo se plantee. Si el acuerdo es establecer un servicio común nuevo de interés general —vigilancia, control de accesos—, la Ley de Propiedad Horizontal exige en su artículo 17.3 el voto favorable de las tres quintas partes de los propietarios que representen las tres quintas partes de las cuotas. Si se plantea como una mejora no exigible, el artículo 17.4 pide la misma mayoría, y añade que cuando el coste exceda de tres mensualidades ordinarias de gastos comunes el disidente no queda obligado a pagar, aunque podrá sumarse después abonando su importe actualizado.
Reprogramar el receptor que ya existe no es nada de eso: es mantenimiento de un elemento común, y sale con mayoría simple. Empieza por ahí.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
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